Historia del Perfume

La palabra perfume tiene su origen en el latín per fumare y en aquella época hacía referencia al aroma que se desprendía del humo en el sahumado. El sahumado era el proceso que consistía en provocar un humo aromático para que algo adquiriese buen olor o se purificara.

 En los tiempos romanos aún no existía la palabra perfume, esta aparece por primera vez en el año 1399 en lengua catalana y a partir del año 1528 apareció en la literatura francesa.

Pero no crean que el uso de los aromas apareció en estos tiempos, ya que los aromas de la naturaleza han acompañado al ser humano desde siempre. Se sabe que todo comenzó en la prehistoria, el día que un hombre primitivo encendió una hoguera y por pura casualidad, encendió también algunas ramas o resinas de un árbol y éstas comenzaron a desprender un olor agradable y que nunca antes había podido sentir nadie. Desde entonces los perfumes se han utilizado y se siguen utilizando en todas las épocas y en todas las culturas.

La historia nos cuenta que Alejandro Magno ya era muy aficionado a utilizar perfumes, también nos cuenta que en el año 3500 a. C. en la civilización de Sumeria, desarrollaron por primera vez ungüentos y perfumes y la civilización de Egipto no tardaría en hacer lo mismo.

Para los griegos, todo lo bello, armonioso, proporcionado y estético era bueno, por lo tanto se aficionaron rápidamente a este nuevo mundo de fragancias. A través del Mediterráneo, los griegos exportaron sus costumbres desde el Cercano Oriente hasta España,  los chinos contribuyeron en gran parte del desarrollo y mercadeo, pero los primeros perfumistas y barberos salieron de una colonia griega al sur de Italia y se instalaron en Roma.

El mundo del perfume floreció en Roma como nunca antes había ocurrido en ningún lugar, pero en Roma no solo las personas se perfumaban. Antes de una batalla o al terminarla, se humedecían los estandartes de los ejércitos con fragancias y también era común perfumar salones, vestidores, teatros, armas, animales, ceremonias religiosas y demás eventos.

Los bizantinos superaron a la propia Roma en el arte del perfume ya que tenían tradición perfumista y contaban con las materias primas mucho más cerca.

Por supuesto no nos podemos olvidar a los árabes: ellos supieron asimilar y perfeccionar mejor que nadie los conocimientos de las culturas que los precedieron. Utilizaron alambiques para destilar alcohol y elaboraron refinados perfumes como el almizcle, la algalia y el agua de rosas, que eran los más comunes en la Edad Media.

Durante el Renacimiento se produjo un redescubrimiento de la cultura greco-romana y numerosos tratados antiguos de perfumería fueron traducidos y publicados en francés e italiano, haciendo llegar a la población la cultura del perfume.

Florencia y Venecia fueron las capitales del perfume. El arte de la perfumería evolucionó notablemente al mejorar la destilación y la calidad de las esencias. Empleándose técnicas orientales, Venecia pudo producir los primeros frascos de vidrio soplado, aunque muchos vidrieros italianos emigraron a Alemania y Bohemia, así abandonaron la técnica de soplado y pudieron desarrollar el envasado con nuevas técnicas.

Hoy en día la palabra perfume se refiere al líquido aromático que usa una persona, para desprender un olor agradable. Lo consumen millones de personas en todo el mundo y por supuesto la tecnología y los avances en laboratorios han hecho que este mundo del perfume avance y mejore a pasos agigantados. Aún así, para Fabrizzio & Milanno, esta palabra no ha perdido su esencia y para nosotros sigue siendo PURO ARTE.